Nutrición Infantil ¿Qué tan importante es?

Nutrición Infantil ¿Qué tan importante es?

Nutrición
Infantil

Una alimentación sana y balanceada no sólo es
contar las calorías que se ingieren. Es importante también la composición de
los alimentos, su cantidad y los horarios en que se comen. Por eso es
importante que los padres eduquen y creen hábitos que acompañarán a sus hijos
por el resto de sus vidas. El sobrepeso y la obesidad infantil se han
convertido en una de las enfermedades preocupantes de los últimos tiempos
abarcando el 20% de esta población y con estimaciones de crecer hasta un 50%
para el año 2010. Por esto es importante que los padres tomen conciencia y
enseñen a sus hijos a alimentarse adecuadamente, aprovechando que mientras más
pequeños, más fácil es manejar y cambiar sus hábitos, y así prevenir posibles
enfermedades.
¿Por qué es importante una alimentación adecuada?
Una buena alimentación es aquella que satisface los
requerimientos calóricos y nutricionales del niño basándose en el esquema de la
pirámide alimentaria.
Esto quiere decir, que los padres deben
proporcionar a sus hijos, en cantidades adecuadas, productos de todos los
grupos de alimentos y evitar que hagan dietas muy estrictas o hipocalóricas.
Esto porque cada grupo aporta propiedades y nutrientes importantes al organismo
del pequeño.

Además, es importante comer en pequeñas cantidades
varias veces al día. Es fundamental no saltarse ningún tiempo de comida, ya que
ese ayuno hará que aumente la ingesta en el siguiente tiempo. Además, el
organismo no distingue calorías, sino volúmenes de alimento. Es decir, si un
niño come cosas muy calóricas en reducidas cantidades, como por ejemplo una
hamburguesa de comida rápida, volverá a sentir hambre y a comer a lo largo del
día aumentando aún más su total de calorías.
         



















Por otro lado, el organismo tiende a asimilar más y a formar más grasas si se
come un gran volumen una vez durante la jornada, que si el mismo volumen se
ingiere fraccionado en varios tiempos de comida. Además, este tipo de hábitos
ayuda a mantener las glicemias (azúcares) estables, disminuyendo riesgos
vasculares.
Grupos de alimentos y sus beneficios

Los alimentos que ingerimos día a día se clasifican
en diferentes grupos:

. Lácteos
. Carnes
. Frutas y verduras
. Pan y cereales
. Grasas
. Azúcares
. Condimentos como la sal

En el primero de ellos se encuentran la leche, el
yogurt y el quesillo que aportan calcio y buenas proteínas, fundamentales para
formar, mantener y reparar los tejidos y huesos del cuerpo y para que estos
funcionen correctamente.

La importancia del calcio de la leche es
fundamental en los niños y por tanto, es muy importante su consumo durante los
primeros años, ojalá en tres porciones diarias.
En el siguiente segmento se ubican las carnes
rojas, blancas y los pescados. Éstas son de gran importancia por su aporte de
proteínas, hierro y zinc que ayudan a prevenir enfermedades como la anemia.
El pescado, por su parte, aporta grasas de buena
calidad y previene las enfermedades del corazón. Estas grasas tienen especial
importancia en el desarrollo de la retina y el cerebro en el feto y también un
efecto beneficioso en el lactante menor de dos años, donde un consumo adecuado
se relaciona con una mejoría en la agudeza visual. Por ello, la embarazada y la
madre que amamanta deben consumir pescado al menos dos veces por semana.

Las frutas y verduras suelen ser rechazadas por los
pequeños quienes no saben que son fundamentales para mantenerse sanos, por lo
que es aconsejable que los padres las presenten de manera entretenida como por
ejemplo en cremas, en sopas o ensaladas coloridas. Este grupo aporta vitaminas,
antioxidantes y fibras, necesarios para prevenir la obesidad, las enfermedades
coronarias, cáncer y deben consumirse por lo menos cinco porciones al día.












El pan y los cereales son importantes pero deben
consumirse en menores cantidades, además, deben evitarse aquellos con mucha
azúcar. Es recomendable cambiar el pan blanco por el integral y priorizar
cereales como la avena. El arroz y los fideos también pertenecen a este grupo.
Un tema complicado siempre son las grasas y el
azúcar. En el primer caso hay que distinguir las buenas de las malas. Las
buenas proporcionan energía y el buen funcionamiento del organismo, pero igual
se deben administrar en pequeñas cantidades ya que aportan muchas calorías.
El azúcar en cambio no aporta absolutamente ningún
nutriente al organismo, por lo que es conveniente evitarla.
Finalmente, condimentos como la sal también deben
ser ingeridos de forma moderada, ya que retiene líquidos y aumenta la presión.
Lo mismo con alimentos enlatados y embutidos. Prefiera dar sabor a las comidas
a través de condimentos aromáticos.
¿Cómo ayudar a los hijos a alimentarse
correctamente?








         
Para que nuestros pequeños adquieran hábitos y logren una buena alimentación y
nutrición, debe existir primero un compromiso familiar. Los niños no entienden
nada de grasas saturadas, colesterol o hipoglicemia, todo esto parte por casa,
porque la mamá compre y cocine más sano, evite que el niño pase hambre,
estimule su actividad física y lo mantenga alejado de las tentaciones.
Añade además que un buen ejercicio para lograr esto
es que los hijos acompañen a sus padres al supermercado. Así se les podrá ir
indicando qué alimentos son de premio para el fin de semana y por qué hay algunos
más importantes que otros.
Otro factor de ayuda es que a partir de los dos
años, los niños se sienten en la mesa con los adultos, de manera que éstos sean
un ejemplo y los pequeños aprendan de sus hábitos y a “comer como grandes”.
En el caso de que usted tenga que trabajar y deje a
sus hijos a cargo de otra persona, evite que tenga a mano cosas que no puede
comer, deje una minuta con opciones de alimentos permitidos en caso de que el
niño tenga hambre y déjele también un listado con labores para cumplir, ya que
el ocio y el aburrimiento hace que coman sin tener hambre.